Skip to main content

En los últimos años, el término «validación emocional» se ha vuelto muy popular en el mundo de la crianza. Pero, ¿qué significa realmente y por qué es tan importante? Para muchos de nosotros, este concepto es nuevo, ya que no lo experimentamos en nuestra propia infancia.

En generaciones anteriores, las rabietas se consideraban simplemente una forma de llamar la atención y la expresión de emociones intensas solía verse como un mal comportamiento. Sin embargo, gracias a los avances en la investigación y una mayor comprensión de las necesidades emocionales de los niños, sabemos que las emociones desempeñan un papel clave en su desarrollo.

Aun así, aunque entendamos su importancia, aplicar la validación emocional en el día a día puede ser difícil, especialmente en momentos de tensión. Si alguna vez te has encontrado preguntándote: «¿Cómo se hace esto?» o «Sé que debería validar sus emociones, pero no sé qué decir», no estás solo.

Vamos a desglosar qué es la validación emocional, por qué es tan importante y cómo puedes incorporarla en la crianza de tu hijo.

¿Qué es la validación emocional?

En esencia, validar emocionalmente a tu hijo significa reconocer sus sentimientos. Es como convertirte en un espejo para él, reflejándole que lo ves, lo escuchas y comprendes su experiencia emocional.

Este proceso ayuda a los niños a sentirse comprendidos y les permite conectar lo que sienten con la razón detrás de esas emociones. A lo largo del tiempo, esto fortalece su capacidad para identificar y regular sus emociones de manera independiente, una habilidad clave para el autocontrol emocional y la resiliencia.

Piensa en la validación emocional como el primer paso en el camino hacia la autorregulación. Un niño no puede aprender a gestionar sus emociones si ni siquiera las reconoce, y la validación le ayuda a nombrarlas y darles sentido.

¿Por qué es importante validar las emociones de tu hijo?

Cuando validas los sentimientos de tu hijo:

✅ Se siente visto y comprendido, lo que refuerza el vínculo y la confianza en la relación.
✅ Lo ayuda a calmarse en momentos de angustia, ya que sentirse escuchado reduce la sobrecarga emocional.
✅ Le enseña a ser consciente de sus emociones, lo que a largo plazo mejora su capacidad de autorregulación.
✅ Transforma la dinámica de conflicto en una oportunidad de colaboración, dejando de ser tú contra tu hijo para convertirse en tú y tu hijo contra el problema.

Cómo validar las emociones de tu hijo

No hay una única forma correcta de validar emocionalmente a un niño, pero algunas frases sencillas pueden ser de gran ayuda:

  • «Te escucho.»
  • «Puedo ver que estás muy molesto.»
  • «Sé que esto es difícil para ti ahora.»
  • «Sí, eso suena complicado.»
  • «Entiendo cómo te sientes.»
  • «Sientes que nada está saliendo bien hoy. Primero no pudimos ir al parque, y ahora no queda tu snack favorito. Entiendo que eso sea decepcionante.»
  • «Veo que esto es muy difícil para ti en este momento. No creo que siempre se sienta así, pero sí, ahora es complicado.»

¿Qué ocurre cuando validas las emociones de tu hijo?

Cuando un niño siente que su experiencia emocional es reconocida, su ansiedad disminuye y se abre a la comunicación. La validación emocional crea un espacio donde se siente seguro para expresar lo que le pasa, lo que facilita encontrar soluciones juntos.

Piénsalo desde tu propia experiencia: ¿cómo te sientes cuando alguien realmente te escucha y reconoce tus emociones? Probablemente te tranquilizas, bajas la guardia y te sientes más preparado para enfrentar la situación.

Lo mismo sucede con los niños. Cuando sienten que sus emociones son entendidas, están más dispuestos a escuchar y trabajar contigo para resolver problemas.

Mitos y errores comunes sobre la validación emocional

Aunque la validación emocional es un primer paso esencial, no es el único. Es importante recordar que validar no significa consentir ni justificar cualquier comportamiento.

Algunos errores comunes incluyen:

Creer que validar una emoción significa aceptar cualquier conducta → Puedes validar el sentimiento de tu hijo sin permitir un comportamiento inadecuado. Por ejemplo: «Entiendo que estés molesto, pero no podemos golpear cuando estamos frustrados.»

Pensar que la validación es suficiente por sí sola → Es un paso clave, pero también hay que enseñar herramientas para gestionar las emociones.

Usarla de forma automática o sin conexión real → La validación debe ser genuina para que realmente ayude a tu hijo.

Reconocer estos errores te permitirá aplicar la validación emocional de manera más efectiva y convertirla en una herramienta poderosa en la crianza.

¿Te da pereza leer mil artículos y ver tantos reels sobre crianza para acabar sintiéndote igual? Déjame tu email y te envío un secreto cada semana que te permite conectar de verdad con tu hijo/a. Muchas mamás ya están dentro. Por cierto, al entrar te llega un regalo directo a tu bandeja :)

* indica que es obligatorio
Samantha Álvarez

Caminaremos juntas. La crianza ya es desafiante como para llevarla en solitario. Guía Montessori AMI, Socióloga, Disciplina Positiva, Educación Respetuosa, Mentora crianza.

Leave a Reply